14/3/20

Comunicado de Mi Llave Cerrajeros por la crisis del COVID19

Desde Mi Llave Cerrajeros queremos dar a conocer nuestro procedimiento de atención en caso de necesitar de nuestros servicios dentro de las medidas propuestas por las autoridades con motivo de la crisis por el Coronavirus (COVID-19).

Aunque aún no se ha decretado el cierre de negocios en Galicia (salvo establecimientos de ocio, bares y restauración u Hostelería) entendemos que alguno de nuestros servicios podrían considerarse de primera necesidad. Es por ello que seguimos activos en los siguientes casos:

- Servicios de apertura de puertas, averías en cilindros y cerraduras o cualquier otra circunstancia que impida o dificulte el acceso a un domicilio en las actuales circunstancias

- Copia de llaves y mandos en nuestra tienda en el CC Finisterrae en Cee, que puedan necesitarse por el extravío de alguno de ellos y que sean necesarios e imprescindibles para garantizar el acceso a un domicilio o garaje.

- Servicios de reparación y mantenimiento de puertas en edificios y comunidades, que permitan la libre circulación en caso de emergencia para entrar o salir

Obviamente, se atenderán estas necesidades siempre que las mismas resulten claramente justificadas y precisas. En todo los demás casos, nuestro mensaje es que lo mejor es quedarse en casa, atendiendo siempre a las ordenes de las autoridades. Juntos superaremos esta crisis.

Saludos y buena suerte.


22/10/19

Al hilo de la ley: La suerte del Cerrajero

En los últimos días estamos hablando sobre las circunstancias en las que un Cerrajero de Seguridad, en el ejercicio de su profesión, pudiera verse en una situación legal que pudiera ocasionarle un daño o poner en tela de juicio la apertura de una puerta en un domicilio, a instancias de un cliente.
Y mira por dónde, la Audiencia Provincial de Ourense* pone en nuestras manos un ejemplo que queremos compartir con todos vosotros. Es el caso del Cerrajero que, según el juez, "no adoptó ninguna cautela para identificar al peticionario". Hablemos de ello...

En 2018, el Juzgado de lo Penal de Ourense sentenciaba al respecto de la denuncia de un vecino de esta ciudad. la víctima, este vecino, había sufrido un robo en su casa mientras el se encontraba en un bar viendo un partido. Al parecer, una mujer que no pudo ser identificada, llamó a un cerrajero que, sin pedirle ni autorización por escrito ni constatar la identidad de esta persona de ninguna manera, le abrió la puerta de un domicilio donde la ladrona dijo que vivía. Tuvo que cambiar el cilindro después de que, según cita la sentencia, "la mujer le había hecho creer que habitaba en esa vivienda y que se había olvidado las llaves. Una vez en su interior, y con animo de obtener un ilícito beneficio, se apodero del dinero que el usuario de la vivienda, Nicolás guardaba en una caja de zapatillas así como en varios sobres que se encontraban en el interior del canapé, así como de un reloj marca Brettling."

La víctima, el residente autentico en la vivienda allanada, denunció los hechos y el cerrajero fue llamado por la policía para detallar lo sucedido y, de paso, tratar de reconocer a una ex-pareja del hombre que, según este, estaría detrás del robo. La denunciada era una mujer, de nombre supuesto, a la que se identifica como Coro. El Juzgado de lo penal nº2 de Ourense determina que no se ha podido confirmar que se trate de la ladrona y la absuelve. La víctima, el tal Nicolás, recurre ante la Audiencia Provincial y esta determina que no se puede atender a la apelación y resuelve de nuevo la inocencia de la tal Coro.

Pero, entre medias, en el texto de su fallo define con claridad que existe un enorme problema legal en la función profesional del Cerrajero de Seguridad. Porque la Audiencia cae en un error grave, el de asumir que existe una obligación legal que ampare que un cerrajero deba identificar de algún modo concreto a los que le piden que acceda a un domicilio.

Para entendernos, él cerrajero habría reconocido a la tal Coro en una fotografía que la Policía le enseña el día en que fue requerido para explicar los sucesos en comisaría. Pero, la Audiencia, este mismo año 2019, afirma que: "La jueza de instancia valora (...) la principal prueba de cargo contra la acusada, la cual viene constituida por la declaración del cerrajero quien supuestamente a su instancia abrió la cerradura de la vivienda de la víctima, y ofrece una identificación plena de la misma. Frente a ello la acusada aporta una prueba tecnológica de análisis de la geolocalización de su teléfono móvil, y de las aplicaciones abiertas en el periodo en el que se produjo el hecho, para negar de este modo la certeza de la identificación. Ni el camarero del bar donde se produjo la llamada al cerrajero, ni los restantes testigos que por vivir en la misma planta coincidieron en algún momento con la acusada y el cerrajero, la han reconocido". Es decir, que el cerrajero afirma que es esta señora quien le pidió que abriese la puerta de la víctima, pero la supuesta clienta dice que no y, además, puede acreditar que no estaba en el lugar, algo que el Cerrajero, al carecer de ningún documento que pudiera probar lo contrario, no es capaz de demostrar.

Pero la Audiencia sigue y dice que "La juzgadora de instancia valora y razona con diversos argumentos si esta prueba de identificación es suficiente para estimar la existencia de prueba de cargo suficientes para entender soslayada la presunción de inocencia. Los argumentos utilizados en su exposición valorativa, no son irracionales, apoyándose en el interés que pueda tener el cerrajero en la resolución del caso, ante la deficiente actuación del mismo, quien no adoptó ninguna cautela para identificar al peticionario" Ojo con esto. La Audiencia estima que existe una obligación, más allá del sentido común, por parte del cerrajero para identificar a quién le solicita que abra una puerta, algo que no solo es falso sino que, a nuestro juicio, también es enormemente desasosegante.

Además, la audiencia considera que el cerrajero podría tener interés en descargar en la acusada la culpa para "tapar" su falta de diligencia, una falta de diligencia que no figura transcrita en ningún texto legal ni que se explicita en ningún reglamento u orden. Insisto, solo el sentido común ampara la actividad de aquellos cerrajeros profesionales que, como nosotros, solo abren una puerta de un domicilio tras la autorización por escrito del residente o propietario de la vivienda.  Es una acción de "motu proprio" no obligada ni vinculada a ninguna ley.

La clave de todo esto pasa por la conclusión de lo expuesto. Y es que, según la sentencia y el posterior fallo de la Audiencia Provincial, la víctima, el hombre al que entraron en su casa, nunca verá resarcido el delito cometido. Al no poder determinarse que aquella persona a la que él acusó de ser la autora del robo, con la inestimable ayuda del cerrajero, el delito queda sin culpable. La misteriosa mujer que llamó desde un bar al cerrajero que se vio envuelto en todo este lío nunca podrá ser identificada ante la justicia ni acusada de ningún hecho delictivo. Pero el único autor conocido del hecho, la única persona de la que se tiene certeza que cometió un delito tampoco responderá aparentemente de nada. Aparentemente, claro.

Las horas de declaraciones, el nombramiento seguro de un abogado y procurador que lo representasen en todo este asunto, la incertidumbre de acudir como testigo a un proceso judicial y todas las horas perdidas por un servicio prestado en un Domingo... esas nadie se las va a compensar a un profesional que, con una Ley que lo proteja y legitime en situaciones como esta y con un procedimiento claro que le obligase a solicitar autorización a esta persona antes de abrirle la puerta de un domicilio cualquiera se habría ahorrado.



* Enlace a la sentencia en la base de datos del CGPJ http://www.poderjudicial.es/search/AN/openDocument/42165373fdaa0c8e/20190925

15/10/19

Cerrajería y ley: una actividad discutible

En alguna ocasión hemos hablado aquí sobre las circunstancias legales que hacen que la profesión de Cerrajero (el que se dedica a abrir las puertas de domicilios y negocios cuando se averían o el residente/propietario pierde u olvida sus llaves) viva en una especie de limbo bastante peligroso.


Por definición un Cerrajero de Seguridad "comete un delito" cada vez que realiza con éxito su trabajo. El texto literal del artículo 202 del Código Penal dice que: "El particular que, sin habitar en ella, entrare en morada ajena o se mantuviere en la misma contra la voluntad de su morador, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años". El matiz está en la frase "contra la voluntad de su morador". Es por esta razón por la que, de motu proprio los profesionales preocupados por este extremo decidieron, sin que exista una norma o reglamento que obligue a ello, solicitar siempre la autorización del residente/propietario antes de poner sus manos en puerta ajena


Pero la realidad reciente de la legislación española pone en tela de juicio esta y otras medidas. Son ya varios los casos en los que ocurre que el solicitante de un servicio no es el residente, propietario o morador en la vivienda y, en alguna trágica ocasión, esa persona a utilizado los servicios del cerrajero para, después, cometer algún delito. 
Por ejemplo en este caso un joven contrató a un cerrajero para que abriera la puerta de la casa donde robó. Se trataba de la residencia de un familiar que en ese momento no se encontraba en el domicilio y el individuo, que después fue detenido, sustrajo del piso tres anillos de oro, una cartilla del banco y 500 euros en efectivo. Un "palo" en toda regla, vaya.


Y el caso es que, a pesar de que el joven autorizó al cerrajero y que este no estaba en nada relacionado con el "chorizo" el hecho es que cualquier juez podría, sin demasiado esfuerzo, considerar que el profesional fue un "cooperador necesario" en el hecho delictivo. A fin de cuentas, sin el concurso del cerrajero este individuo no habría podido entrar al domicilio de su tío y robarle lo sustraído. En Derecho, se considera cooperador necesario a  "quien coopera en la ejecución de un hecho delictivo con un acto sin el cual no se hubiera efectuado". Aún más; el Código Penal en su artículo 28 considera que el cooperador, a fin de cuentas, es simplemente otro autor del hecho delictivo y considera que "son autores quienes realizan el hecho por sí solos, conjuntamente o por medio de otro del que se sirven como instrumento".


Así que, en este caso y en otros similares, puede considerarse que el cerrajero es, a efectos legales, el "instrumento" del que el autor del delito se sirve para cometer el acto delictivo. 
Así que, aunque en realidad el cerrajero solo es una víctima más, en aplicación estricta del Código Penal, "dada la relevancia de su aportación, resulta castigado con la misma pena que el autor, de conformidad con el artículo 28". Ni más ni menos. La pena por allanamiento estipulada por el CP va de los seis meses a los dos años de prisión y multa. 

La pregunta, por lo tanto es; ¿como podrían los cerrajeros evitar ser utilizados por oportunistas o ladrones para servir como "herramientas" en sus delitos"?. Es complicado dar una respuesta directa a esto pero está claro que la existencia de un estatuto profesional de la cerrajería podría ayudar y mucho a los profesionales en su actividad diaria, dotarlos de cierta protección en circunstancias como esta e incluso, por qué no, servir a las FF y CC de seguridad del Estado como una suerte de vigilantes que aportaran información a estas sobre actividades y situaciones que por su profesión pueden ver con más facilidad que estos. 

Un estatuto que de una base de legalidad a una actividad de partida ilegal; abrir la puerta de una casa o negocio ajeno.