23/3/18

Como protejo mi casa contra el bumping

Un vídeo, distribuido de forma anónima vía redes sociales (a nosotros nos llegó por WhatsApp)  ha hecho saltar de nuevo las alarmas al respecto de la seguridad en domicilios y comercios ante el bumping. El vídeo muestra a un ¿profesional? de la cerrajería utilizando llaves preparadas para abrir una cerradura Ezcurra a la que se le habían dado dos vueltas de llave. Como ya sabréis los que nos sigáis, se trata de una técnica más que conocida y usada por los amigos de lo ajeno en España desde la década de los noventa.

Pero esto no ha evitado que muchas personas se sobresaltasen por lo evidente de la técnica, lo que nos ha llevado a ofreceros hoy está información para defender vuestros hogares del bumping de forma sencilla y rápida.

Para empezar, el bumping no es nuevo. Mafias de la Europa del Este la habrían introducido (supuestamente) hace ya más de 20 años en nuestro país y desde entonces son multitud los artículos, vídeos y especialistas que la han dado a conocer. No solo no es novedad, es que ya está superada por otras.
Dicho esto, nunca está de más saber un par de cosas antes de alarmarse y buscar así soluciones para proteger mejor nuestro domicilio:

1- Todas las puertas no deberían usar la misma marca de cilindro.

El éxito del bumping se basa en parte en el éxito comercial de determinadas marcas de bombillos y cerraduras. Ezcurra, TESA, LINCE, CVL, CISA... marcas que vendieron miles de cilindros en la época gloriosa del desarrollismo en los primeros años 2000 y hasta que explotó la burbuja inmobiliaria. En nuestro país existen multitud de edificios donde todas las puertas de todas las plantas de todos los edificios en una urbanización están cerradas con bombines de una misma marca y modelo.
La EZ-DS15R es sin duda la más popular, pero hay otras muchas. Así, un mismo "chorizo" con una sola llave preparada puede hacer su "agosto" particular en una urbanización. Muchas veces, simplemente un cambio de cilindro a una marca diferente a la de todos los demás vecinos del bloque puede ser suficiente para evitar ser uno más cuando pase una oleada de asaltos en el vecindario.

2- Actualizarse es protegerse.

Un bombillo tiene una vida media de 10 años. El "parque" nacional de cilindros, como ya en su día advirtió la federación de cerrajeros UCES está obsoleto y 8 de cada 10 bombines debería ser sustituido. En muchos casos, un cilindro actual de más de 45,00€ (esto debe ser comprobado al adquirirlo, ojo) introduce ya elementos antibumping que hacen muy difícil, por no decir imposible, que se use esa técnica contra el.

3- La llave incopiable o patentada es una garantía.

El bumping se basa en la existencia de moldes viables de llaves muy populares. Una llave sin patente, como la Ezcurra DS15R, es un reclamo para los que utilizan el bumping como técnica en asaltos a domicilios. Es relativamente fácil conseguir moldes con los que preparar llaves que después usar para delinquir y eso nos solo es responsabilidad de los chorizos sino también de un deficiente sistema de control en la comercialización de los moldes. Para una mayor seguridad, contar con un bombillo con llave incopiable, patentada y de la que no existen moldes en el mercado, suma un plus de seguridad contra el bumping en nuestra cerradura.

4- Un cilindro certificado con norma UNE1303:200 resolvería nuestros problemas.

Puede parecer caro comprarse un cilindro de 130,00€ para una puerta, pero a la larga compensa y mucho. Un cilindro cubierto por la norma UNE1303:200 nos asegura que nuestra cerradura no solo está protegida contra el bumping sin también contra el ganzuado, la extracción, el taladrado, la rotura e incluso contra los oportunistas que, pudiendo hacer una copia de nuestra llave, no lo lograran porque está patentada y no se puede copiar en cualquier parte. Cilindros como el KABA® ExperT, pero también el KESO Omega 8000, el EVVA 3KS Plus y otros similares aseguran que nuestra puerta resistirá al bumping y a estas otras técnicas, menos espectaculares tal vez pero igual de efectivas a la hora de querer robarnos lo que es nuestro.


20/3/18

Si el cerrajero que acude a tu llamada no te pide esto... desconfía


Cuando llames a un verdadero cerrajero para que abra la puerta de acceso a tu vivienda, oficina, local comercial, etc… porque has perdido la llave, o te la han robado, o la cerradura se ha estropeado… antes de realizar el trabajo, debemos asegurarnos que eres el legítimo propietario, o en su caso el arrendatario del espacio.

Hay varias diferencias entre un autentico profesional y un chapuzas. La principal, para muchos, es la "pinta", un error de bulto en demasiadas ocasiones. Otros creen que la diferencia está en el precio, algo que tampoco sirve en muchas ocasiones como baremo.
Pero, en el caso de los cerrajeros, es bastante sencillo diferenciar un profesional de otra copia. Un cerrajero es un profesional de confianza y aquel que no cumpla con este decálogo... puede llegar a ser un autentico problema. Veamos por qué:

Vale la pena recordar el Artículo 18.2 de la Constitución, que dice; “…el domicilio es inviolable sin que ninguna entrada o registro pueda hacerse sin el consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito…”

Es decir, que si el propietario o arrendatario no se encuentra presente, solo se puede acceder a una vivienda u oficina si lo ordena un juez, o si está produciéndose un delito o un siniestro en su interior.
Como esto ocurre en contadas ocasiones, en Mi Llave Cerrajeros trabajamos siempre con la presencia o el consentimiento, si no pudiera acudir, del propietario del inmueble del cual vamos a abrir la puerta. Para esto pedimos a todos/as los/as que nos llaman que cubran y firmen una Ficha de Descargo, donde asumen que son los titulares o arrendatarios del inmueble y que están debidamente autorizados para acceder a su interior.

Es también interesante recordar que la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, en su articulo 202, apartado 1, afirma que: "El particular que, sin habitar en ella, entrare en morada ajena o se mantuviere en la misma contra la voluntad de su morador, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años". Y, a fin de cuentas, ese es el carpintero o trabajador indocumentado que acaba de abrir tu puerta sin acreditarse ni pedirte ningún tipo de documento o información que te faculte para abrir esa puerta y entrar en ese domicilio...

Si somos exigentes en este extremo puede ser por varias razones, por ejemplo:

1- La persona que nos solicita el servicio es alguien que quiere ocupar la vivienda, o robar en el local, o cometer algún otro tipo de delito en su interior.
2- La persona tiene una orden de alejamiento de la vivienda y ya no puede acceder a su interior
3- La persona comparte piso, pero ya no puede acceder al interior ...etc

En cualquiera de estos y otros casos, esa ficha de descargo es la única prueba real de que se ha cometido un delito.

Además, un cerrajero deberá acreditarse como profesional del sector, con placa y sello, para demostrar que:
- Está debidamente dado de alta
- Carece de antecedentes penales
Estos dos extremos son muy importantes, sobre todo si queremos acreditar, ante las autoridades o simplemente ante nuestra aseguradora, que nos han tenido que abrir la puerta de casa por una avería o similar.

Así que ya sabes, cuando solicites los servicios de un cerrajero de urgencia, pídele que se acredite y no te extrañes si te solicita la información pertinente. Es más, no te fíes de ese profesional en caso de que no lo haga.

En Mi Llave cerrajeros estamos debidamente acreditados y somos miembros de Grupo Cerrajero, una de las principales asociaciones profesionales del sector, reconocida y autorizada por el Ministerio del Interior. Igualmente, nuestro administrador y gerente, José Luis Louzán, es Perito Cerrajero, adscrito a la Asociación Profesional Colegial de Peritos, ASPEJURE 


17/3/18

La Puerta y el carpintero

En los últimos días nos ha llegado una historia que creo que merece la pena que compartamos con todos ustedes. Va de como hacer que algo que debería haber sido sencillo, rápido, limpio y barato se convierta en algo carísimo, pesado, lioso y con consecuencias. Es la historia de "La Puerta y el carpintero".

En una localidad de la Costa da Morte (A Coruña), la propietaria de un negocio (pongamos que es una tienda de ropa) llega el lunes a su negocio y se encuentra una desagradable sorpresa. El fin de semana alguien ha "jugueteado" con la cerradura de su negocio y ahora es incapaz de abrir con su llave. Tras intentarlo varias veces desiste y decide llamar a un amigo que la dirige a otro y este a otro... hasta que termina por llamar a su amigo "el carpintero".

Nuestro héroe no es un carpintero de puertas y ventanas. Es un especialista y ebanista, que se dedica a fabricar muebles y que, si bien conoce las herramientas y los mecanismos, no tiene demasiados conocimientos sobre cerrajería. El carpintero acepta el encargo porque es vecino y conoce a los padres de la chica y se planta ante la puerta. Pero tras unos minutos intentando abrir con la llave de la chica, decide que no tiene paciencia para más y comienza con la "fuerza bruta". Así que armado con su potente taladro inicia las hostilidades agujereando el bombillo. Sin embargo, y sin que se sepa muy bien porqué, la puerta sigue sin ceder.

Llegados a este punto es bueno comentar que la puerta en cuestión no es de madera, un material que nuestro amigo conoce y trabaja, si no de aluminio. Además, la chica ha informado a nuestro protagonista de que es un puerta "especial", con "tres puntos de cierre" que en su experta opinión de dependienta de tienda de ropa "es muy difícil de abrir".
Sabido esto, el carpintero decide empezar a agujerear sin ton ni son a la altura del bulón de cierre primero y luego más arriba y abajo, donde supone que se encuentran los otros bulones. A estas alturas la puerta parece ya un queso groullere, pero sigue sin querer abrirse.

Así que, dado que la mañana casi se ha perdido y que el bueno del carpintero comienza a acusar el desgaste, este decide que no hay puerta que no resista a su herramienta y, tirando de amoladora, comienza a cortar de arriba abajo, con el consiguiente escándalo entre vecinos y viandantes que comienzan a preguntarse si todo este despliegue no será excesivo. Tras otros 40 minutos de cortes, ruidos, chispas y bastante sudor, la puerta, finalmente, cede. Son las 13:15 del mediodía y abrir esta puerta solo ha llevado tres horas y cuarto. Se han roto dos brocas, un par de destornilladores y un disco de amoladora, pero la puerta está abierta.

Ha nadie se le ocurrió que, solo con buscar en Internet, un cerrajero habría acudido al lugar para, muy probablemente, abrir la misma puerta casi sin ruidos y en unos 15 minutos, con el único gasto de sustituir el bombillo averiado por otro. Nadie pensó que, si un cerrajero no hace muebles de cocina ni un electricista fabrica zapatos, lo suyo es que un carpintero no se dedique a abrir puertas. Y nadie pensó que, sin mediar denuncia alguna y dado que nuestro amigo carpintero no está legalmente habilitado para abrir la puerta de ningún negocio (y cobrar por ello) la factura necesaria para que el seguro con el que cuenta el negocio se haga cargo del desastre no puede ser emitida por un carpintero y no será aceptada por la aseguradora. Un coste de más de 500,00€ en una nueva puerta que bien pudo costar 40,00€ soló con que hubiesen llamado a Mi Llave Cerrajeros (por ejemplo).

 Y es que, demasiadas veces, "lo barato sale caro". Que le pregunten a nuestra amiga dependienta y a su amigo el carpintero 😉



7/3/18

El timo de la estampita en internet: "¡Copie el mando de su garaje por solo 12€!"

La web es un lugar increíble. Este nuevo entorno ha abierto una puerta al universo a multitud de personas que buscan de todo en la red: compañía, amistad, entretenimiento y, por supuesto, compras.
Y en este sentido, la web ofrece una enorme variedad de productos de múltiples categorías y clases y en muchos casos a precios sin competencia. Y el mundo de los mandos a distancia no podía escapar a todo esto...

"Usted podrá programar un nuevo mando de garaje en dos sencillos pasos!", "Nunca ha sido tan fácil clonar su mando!", "Mando con capacidad para más de 139 marcas y 800 modelos!". La publicidad y los reclamos son muchos y a precios realmente llamativos. En nuestra sencilla búsqueda hemos encontrado ofertas desde 5,00€ hasta 30,00€, para mandos de código fijo o evolutivo y siempre bajo el epígrafe de "hágalo usted mismo" y afirmando que es algo realmente sencillo.  Esto nos recuerda también mucho a los tutoriales donde personas de toda condición se dedican a abrir puertas con tarjetas de crédito y trozos de botella plásticas... puertas que también se abrirían si soplaremos sobre ellas, claro.

Copiar un mando a distancia no es algo que precise de formación universitaria, para que engañarnos. Pero, al igual que otras muchas actividades profesionales, tampoco lo puede hacer cualquiera. Clonar o copiar un mando (no es lo mismo) exige de una serie de conocimientos y, además, es únicamente uno de los pasos precisos para que un mando a distancia funcione y termine por hacer lo que debe, es decir, abrir el portal de nuestro garaje.

Para empezar, debemos saber si nuestro portal es de código fijo (unos pocos) o evolutivo (la mayoría). Debemos conocer marca y modelo y si la instalación es particular o comunitaria porque, en este segundo caso, un error nuestro como propietarios del mando a la hora de dar de alta ese nuevo mando puede ocasionarnos más de un quebradero de cabeza. Les contaré una historia, basada en hechos reales:

Juan (nombre supuesto) es un vecino de A Coruña, del centro de la ciudad y un buen día necesito de la copia de un mando. Su mujer se compró un nuevo coche y necesitaba un mando para ocupar la segunda plaza del garaje a la que la familia tenía derecho. Así que Juan acudió a un profesional en su zona que le pidió 40€ por la copia. A Juan le pareció un precio excesivo "por esta cosita de nada" y decidió rebuscar en Internet.
Allí, Juan se encontró con un mando "Universal" que se anunciaba como "fácil de programar simplemente apretando un par de botones".

Decía el reclamo que "Usted podrá copia el mando por enfrentamiento. Solo necesita un mando original para poder copiar el mando y realizar un clon exacto con el que abrir el portal de su garaje"... y solo por 12,00€!. Juan no lo pensó y realizó su compra. A la llegada del nuevo ejemplar, Juan hizo lo que se le indicaba y acudió raudo a su portal donde, al apretar el botón de su nuevo mando... no ocurrió nada.
Juan repitió el proceso de copia varias veces y, a la vista de que no pasaba nada, decidió explorar más en la web y se topó con un video-tutorial donde explicaban "en tres sencillos pasos" como dar de alta "nuevos mandos" en instalaciones como la de su portal. Y allá que se fue Juan a por una escalera de mano para subirse hasta la centralita desde donde, según su opinión, podría Juan por fin hacer valer su frase favorita, a saber; "quien paga de más es porque quiere". Así, Juan manipuló el receptor según lo indicado en aquel tutorial... pero, al terminar, algo pasó. Y ahora no solo el nuevo mando no servía para nada... sino que su antiguo mando tampoco.

Juan, algo nervioso, repitió el proceso una y otra vez pero a medida que apretaba botones y encendía leds en la placa de maniobra del receptor del garaje menos entendía lo que pasaba. La cosa no hizo más que empeorar cuando, por la puerta de servicio del garaje entró su vecino del 4ºB, Pedro, que tras ver la escalera, la tapa del receptor abierta y a Juan con un destornillador en la mano dijo: "Oye, ¿que haces?, llevo 10 minutos tratando de entrar en el garaje con el coche y mi mando no funciona, ¿que has tocado?"

Los sudores fríos y el bochorno, además del coste de tener que llamar a un profesional (el mismo al que Juan no quiso comprar un nuevo mando porque 40€ le parecían demasiados) para que repusiera todos los mandos del vecindario del edificio, los que Juan desde la ignorancia había dado de baja, son solo una consecuencia de dedicarse a cosas que uno no tiene porqué conocer o dominar. Lo grave para el bolsillo de nuestro amigo Juan fueron los cerca de 400 euros que le costó la broma.

Desde ese aciago día hay otro dicho que Juan pasó a conocer: "A veces, lo barato sale caro".

Si necesita un mando en la Costa da Morte, no haga como Juan y llámenos al 606 980 758. Nosotros nos ocuparemos de que su nuevo mando funcione, y solo por 35,00€. O le devolvemos su dinero.