4/8/19

Como dejar tu casa segura mientras tú descansas en tus vacaciones

Agosto es el mes de las fiestas, del calor, las siestas y también de los cacos en las ciudades y pueblos.
El motivo es muy sencillo: el parque de casas vacías disponibles para robar es el más alto del año, ya que a partir del 15 de Agosto los españoles abandonan en masa sus casas y se mudan a algún país exótico, a una villa marinera o al chalé de la playa o del monte.

Agosto es, por lo tanto, el mes del año en el que se produce la mayor cantidad de robos en domicilios en nuestro país. Por otro lado, según los expertos del sector de la seguridad privada, a pesar de que el 70% de las incursiones se produce en viviendas unifamiliares, el restante 30% de allanamientos de morada tiene lugar en pisos y edificios de apartamentos, sobre todo en las zonas residenciales más alejadas del centro de las ciudades.

A este respecto, los profesionales de la seguridad hacen hincapié en que ninguna vivienda está exenta de peligro si los amigos de lo ajeno consideran que la incursión es relativamente fácil, rápida y que posteriormente a la intrusión, existe la posibilidad de un escape rápido y sigiloso, con independencia de que la casa cuente o no con un sistema de seguridad doméstica (alarmas "magicas" incluidas). 

Por lo tanto, tengamos o no la tan cacareada alarma anti-robo, las siguientes nueve premisas son de obligado cumplimiento antes de cerrar la puerta por última vez durante las siguientes semanas y sumirnos en la canícula y el relajo veraniego.

1. Todo cerrado a cal y canto

Elemental y básico es no dejar ni una ventana abierta, pero para nuestra sorpresa en un buen número de ocasiones la dejamos, por ejemplo en el baño, para evitar los malos olores, y los cacos le sacan partido colándose por estrecheces impensables. También hay que revisar que no haya puertas a las que no se les ha dado doble vuelta para entrar. Los amigos de lo ajeno recorren las avenidas y callejuelas y repasan con la vista los edificios hasta dar con una ventana entreabierta; entonces "marcan" el piso y lo señalan como objetivo para una posible intrusión. En consecuencia se impone un repaso concienzudo a cerraduras y manetas antes de decir "hasta Septiembre".

2. Las persianas entreabiertas

Suena a contradicción después de lo anterior, pero no lo es: dejar la mayor parte de las persianas a medio bajar sugiere que hay vida al otro lado y que en un momento u otro del día la vivienda estará ocupada. Lo contrario, es decir las persianas bajadas del todo, es una señal de que la casa está cerrada y sus habitantes de vacaciones, por lo que estamos regalando información a los ladrones.

3. El seguro de hogar al día

Un seguro de hogar en regla y con las coberturas adecuadas no nos evitará el disgusto y la sensación de vulnerabilidad que produce ver que alguien ha entrado en nuestra casa. Pero puede minimizar el daño y hacer que todo quede en poco más que un disgusto a medio plazo, pues la reparación de destrozos y la compensación por objetos sustraídos correrá de la mano de la compañía aseguradora.

4. Cuidado con las copias de las llaves de nuestra casa

Por distintas razones, como ya hemos explicado en otros post, las llaves de una vivienda van copiándose y pasando de mano en mano, hasta acabar en las manos inapropiadas. Se trata de tener control real de las posibles copias de nuestras llaves. Es por ello que recomendamos la instalación de un cilindro de seguridad homologado y con llave incobrable  es decir, con un modelo de llave que solo puede copiarse en fabrica, evitando así que una copia de la llave de nuestra casa pueda acabar en manos indeseables. La patronal de las aseguradoras estimaba en un informe de 2017 que hasta un 60% de las instrucciones en domicilios mediante al método dumping (sin ruptura y con llaves de percusión) se habría producido en realidad por la presencia de una copia de cuya existencia los propietarios de la vivienda no tenían constancia. Además, siempre que sea posible, intentaremos que retornen a nosotros o que residan en familiares y personas de la máxima confianza.

5. Que alguien nos vacíe el buzón de vez en cuando

Si rebosa de correspondencia o correo comercial, el buzón se convierte en un chivato para el ladrón profesional. Lo ideal es que un familiar, un amigo o la vecina nos lo vacíe de vez en cuando.


6. Empleemos temporizadores

Se trata de dispositivos que programan el encendido periódico de distintos electrodomésticos. Los hay de rueda o digitales, y se colocan entre el enchufe y una lámpara o un electrodoméstico. Su objetivo es programar el encendido diario del aparato, así como la duración y frecuencia del mismo para que parezca que hay vida detrás de las paredes. De venta en ferreterías.

7. ¿Tenemos buenos cierres en puertas y ventanas?

Debemos tener especial cuidado con las ventanas de aluminio y PVC. Si bien en términos de aislamiento y estética son muy ventajosas, a veces la calidad de los cierres puede ser baja. Adicionalmente, las puertas de cerradura simple son fáciles de abrir, sobre todo si no pasamos la llave confiando en que así queda "cerrada". Es imperativo valorar si merece la pena mejorar los nuestras cerraduras; consulte a un profesional de la Cerrajería y piense que, aunque tengamos que pagar más, es posible que a la vuelta de vacaciones evitemos un disgusto.

8. No contar las vacaciones en Facebook o Instagram

No es imposible que haya amigos de lo ajeno entre nuestros contactos en Facebook e Instagram, especialmente si las tenemos abiertas y sumamos como contacto al primero que pasa. Los selfies en redes sociales chuleando de que estamos a miles de kilómetros arrancarán amplias sonrisas a los cacos, que pueden saber por los datos que vamos dejando en Facebook dónde vivimos y hasta cuándo tienen tiempo de robar en nuestro hogar.

9. Enviar los objetos de valor con un familiar

Los lugares más frecuentes donde escondemos nuestros objetos de mayor valor casualmente son los mismos para todo el mundo. Los cacos lo saben y van directos a ellos; y la mayoría de las veces aciertan. Si tenemos cosas de valor elevado o bien las llevamos a la caja fuerte de un banco o se las dejamos a un familiar.

Esperemos que estos consejos sean de utilidad y que al retornar de nuestro descanso podamos seguir con nuestros asunto, confiados en que la seguridad de nuestro hogar está todo lo garantizada que es posible.