15/10/19

Cerrajería y ley: una actividad discutible

En alguna ocasión hemos hablado aquí sobre las circunstancias legales que hacen que la profesión de Cerrajero (el que se dedica a abrir las puertas de domicilios y negocios cuando se averían o el residente/propietario pierde u olvida sus llaves) viva en una especie de limbo bastante peligroso.


Por definición un Cerrajero de Seguridad "comete un delito" cada vez que realiza con éxito su trabajo. El texto literal del artículo 202 del Código Penal dice que: "El particular que, sin habitar en ella, entrare en morada ajena o se mantuviere en la misma contra la voluntad de su morador, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años". El matiz está en la frase "contra la voluntad de su morador". Es por esta razón por la que, de motu proprio los profesionales preocupados por este extremo decidieron, sin que exista una norma o reglamento que obligue a ello, solicitar siempre la autorización del residente/propietario antes de poner sus manos en puerta ajena


Pero la realidad reciente de la legislación española pone en tela de juicio esta y otras medidas. Son ya varios los casos en los que ocurre que el solicitante de un servicio no es el residente, propietario o morador en la vivienda y, en alguna trágica ocasión, esa persona a utilizado los servicios del cerrajero para, después, cometer algún delito. 
Por ejemplo en este caso un joven contrató a un cerrajero para que abriera la puerta de la casa donde robó. Se trataba de la residencia de un familiar que en ese momento no se encontraba en el domicilio y el individuo, que después fue detenido, sustrajo del piso tres anillos de oro, una cartilla del banco y 500 euros en efectivo. Un "palo" en toda regla, vaya.


Y el caso es que, a pesar de que el joven autorizó al cerrajero y que este no estaba en nada relacionado con el "chorizo" el hecho es que cualquier juez podría, sin demasiado esfuerzo, considerar que el profesional fue un "cooperador necesario" en el hecho delictivo. A fin de cuentas, sin el concurso del cerrajero este individuo no habría podido entrar al domicilio de su tío y robarle lo sustraído. En Derecho, se considera cooperador necesario a  "quien coopera en la ejecución de un hecho delictivo con un acto sin el cual no se hubiera efectuado". Aún más; el Código Penal en su artículo 28 considera que el cooperador, a fin de cuentas, es simplemente otro autor del hecho delictivo y considera que "son autores quienes realizan el hecho por sí solos, conjuntamente o por medio de otro del que se sirven como instrumento".


Así que, en este caso y en otros similares, puede considerarse que el cerrajero es, a efectos legales, el "instrumento" del que el autor del delito se sirve para cometer el acto delictivo. 
Así que, aunque en realidad el cerrajero solo es una víctima más, en aplicación estricta del Código Penal, "dada la relevancia de su aportación, resulta castigado con la misma pena que el autor, de conformidad con el artículo 28". Ni más ni menos. La pena por allanamiento estipulada por el CP va de los seis meses a los dos años de prisión y multa. 

La pregunta, por lo tanto es; ¿como podrían los cerrajeros evitar ser utilizados por oportunistas o ladrones para servir como "herramientas" en sus delitos"?. Es complicado dar una respuesta directa a esto pero está claro que la existencia de un estatuto profesional de la cerrajería podría ayudar y mucho a los profesionales en su actividad diaria, dotarlos de cierta protección en circunstancias como esta e incluso, por qué no, servir a las FF y CC de seguridad del Estado como una suerte de vigilantes que aportaran información a estas sobre actividades y situaciones que por su profesión pueden ver con más facilidad que estos. 

Un estatuto que de una base de legalidad a una actividad de partida ilegal; abrir la puerta de una casa o negocio ajeno.




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